Flix cumplió su primer año en México y ya conecta a ocho estados del país a través de una aplicación celular que ofrece viajes baratos en autobús. La empresa llegó con un modelo digital que no utiliza las terminales camioneras tradicionales, sino paradas fijas en puntos estratégicos de las ciudades. En doce meses de operación, esta plataforma tecnológica logró abrir seis rutas principales y catorce destinos diferentes, lo que representa una red de más de 3,400 kilómetros y más de 1,600 viajes cada mes.
México es el tercer mercado de autobuses más grande del mundo y mueve a millones de personas todos los días en trayectos interurbanos. Antes de la llegada de esta nueva opción, el sector terrestre estaba concentrado en pocas empresas tradicionales que mantenían precios altos para los usuarios. La plataforma verde entró al mercado para aliarse con transportistas locales, quienes ponen los camiones y los choferes, mientras la tecnología se encarga de la venta de boletos, la logística y la asignación de rutas eficientes.

La cobertura actual incluye viajes entre Ciudad de México, Monterrey, Torreón, Córdoba, León, Aguascalientes y Puebla. Los pasajeros pueden abordar en estados como Coahuila, Guanajuato, Nuevo León, San Luis Potosí, Tamaulipas y Veracruz mediante un proceso totalmente digital. Además, una alianza con la empresa Greyhound permite que las personas compren pasajes desde territorio mexicano para conectar con más de 1,600 destinos en Estados Unidos y Canadá de forma directa.
Toda la experiencia de viaje se gestiona directamente desde el teléfono celular. Al descargar la aplicación, el usuario puede buscar rutas, comparar horarios y realizar el pago de forma digital. El día del viaje, el abordaje se vuelve bastante ágil porque el chofer sólo necesita escanear un código QR desde la pantalla, lo que ayuda a evitar las típicas aglomeraciones frente a las ventanillas de las centrales. Este formato digital permitió que la plataforma arrancara con tarifas muy competitivas, las cuales llegaron a ofrecer trayectos iniciales desde los treinta pesos.

En el apartado de la seguridad, los trayectos se apoyan en herramientas digitales comunes en las plataformas de movilidad actuales. Las unidades incorporan un sistema de rastreo por satélite y cámaras de vigilancia conectadas de forma remota para monitorear el camino. Una función bastante útil para la tranquilidad de los pasajeros es la opción de compartir la ubicación de la ruta en tiempo real con la familia. Además, si el tráfico pesado o el clima de las carreteras mexicanas retrasan la llegada por algunos minutos, la misma aplicación envía una notificación automática para alertar al usuario.
Por dentro, la configuración del autobús busca dar un respiro a quienes viajan distancias largas, con asientos que ofrecen buen espacio para estirar las piernas y una pequeña mesa plegable para colocar cosas. Para el trayecto, cada lugar incluye entradas USB y conectores de luz que permiten mantener la batería del celular o de la computadora. Los camiones también cuentan con baño a bordo y una red de internet inalámbrico, aunque este último servicio puede perder potencia o fallar por completo cuando el vehículo cruza zonas montañosas.

Flix desde el interior.








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